Nos encontramos en un momento del tiempo que representa un cambio de paradigma en nuestra forma de ver el mundo y de cómo interactuamos con él. Desde ya varios años, hemos sido testigos de varios cambios en el panorama social, político y científico. El contexto en el que vivimos nos ha llevado a replantear nuestro estilo de vida más de una vez. Encontramos ejemplos a nivel mundial como el tema medioambiental, que representa un reto mayor tanto para los estados, para las organizaciones y para las personas. Por otro lado, la aparición de un nuevo virus (COVID-19) a nivel global, representa retos no menores a nivel de salubridad tanto física como psicológica, al haberse decretado una pandemia mundial, y, como una acción en consecuencia, la declaración de cuarentena obligatoria.

Este contexto, y los retos que se nos plantean constantemente, nos llevan a pensar en acciones multidimensionales para poder alcanzar soluciones más eficientes. Es decir, las soluciones provienen desde las distintas áreas del conocimiento ya que la sociedad y el medio ambiente son sistemas complejos. Es por ello que distintos modelos organizacionales han ido surgiendo ante las necesidades de los sistemas y quienes los conforman. Un ejemplo es la Asociación Cultural D1. Esta organización sin fines de lucro, fue fundada el 2005 por Vania Masías con el fin usar las artes como medio de trasformación social, principalmente desde la danza. Es decir, La Escuela D1, los proyectos de Ángeles, los eventos de la Productora de D1 y, transversalmente, todos los miembros que conforman esta organización tienen como objetivo “promover un modelo educativo centrado en la persona, usando las artes como herramienta de transformación individual y social”. (D1, 2020)

Desde la perspectiva de la gestión social, podemos mencionar que las organizaciones que tienen un propósito social y/o medioambiental, más allá del modelo de organización que utilicen, tienen como objetivo la creación de valor social. Según la Social Enterprise Knowledge Network (SEKN), una organización crea valor social cuando busca el progreso social, cuando busca remover barreras que dificultan la inclusión, cuando ayuda a los temporalmente debilitados o cuando mitiga efectos secundarios de la actividad económica (SEKN, 2006). A partir de la tipología que se propone, D1 estaría enfocado en remover barreras que dificultan la inclusión usando el arte como herramienta.

Por otro lado, muchos de los emprendimientos sociales tienen como característica el ser innovadores en sus campos de desarrollo. La metodología (Artes expresivas + habilidades para la vida + comunidad) que impulsa D1 es, cuando menos, innovadora y multidisciplinaria. Esta metodología tiene como bases una dimensión artística, una pedagógica y una psicológica, las cuales fundamentan las acciones y propósito de la organización.


Esta metodología se ha visto reflejada en el Programa RevelArte, el cual es un piloto que tiene como objetivo potenciar las habilidades socioemocionales de los adolescentes de segundo y tercero de secundaria, en 30 instituciones educativas (I.E) públicas ubicadas en zonas de alta vulnerabilidad y riesgo social de Lima metropolitana. Las habilidades socioemocionales que se buscan desarrollar en los adolescentes son cuatro: la autoestima, el autocontrol, la empatía y la competencia social. Para lograr este objetivo, se diseñan sesiones de aprendizaje del Área de Arte y cultura, con las que los docentes de estas 30 I.E han ido implementando la metodología de RevelArte en el aula.

Actualmente nos encontramos en un nuevo contexto de educación virtual a través de distintos medios (la televisión, la radio y el internet), a través de los cuales el Ministerio de Educación (MINEDU) busca llevar los aprendizajes hacia los hogares. Sin embargo, en muchos casos, el acceso a este tipo de educación es muy limitado. Esto se da principalmente en zonas rurales y zonas urbano-marginales en las cuales las familias carecen de los implementos necesarios para acceder a la educación virtual (como equipos adecuados o la conexión a internet). Así mismo, los miembros de la comunidad educativa se encuentran en constante riesgo de contagio. Es así como el tema de salud mental sigue cobrando cada vez más relevancia.

Es por ello por lo que el curso de educación artística, enfocado desde el desarrollo socioemocional, puede ayudar como medio de expresión de las emociones que muchos de los estudiantes y docentes están viviendo en la actualidad. Es más, habilidades como la empatía y el autocontrol se han vuelto cada vez más importantes para entender la situación que atraviesan los miembros de la comunidad educativa.

En conclusión, el arte puede es una herramienta muy potente para sobrellevar la situación que se vive en la actualidad, permitiéndonos expresar nuestras emociones. Más aún en entornos educativos donde la exigencia de equipos, materiales y conocimientos pueden ser generadores de estrés y tensión.


Fuentes:
D1 (2020) ¿Quiénes somos? Recuperado de: https://www.d1-dance.com/quienes-somos/
Social Enterprise Knowledge Network [SEKN] (2006) Gestión efectiva de emprendimientos sociales 2006.
Washington, DC: Banco Interamericano de Desarrollo, David Rockefeller Center for Latin American Studies, Harvard University