Nosotros como seres humanos tenemos la capacidad de analizar y cuestionar todo lo que nos rodea. Vivimos preguntándonos por qué existimos, qué somos y hacia dónde vamos; buscamos darle sentido a nuestro día a día para así hacer nuestra vida menos complicada. Para entender cómo interpretar debemos empezar viéndonos a nosotros mismos, mirar hacia adentro, analizar nuestras emociones, experiencias, limitaciones, deseos, sueños y entorno desde una perspectiva muy íntima y sincera.

Interpretar es dar o atribuir un significado determinado a algo; ya sea una coreografía, una película, un sueño o un incluso un gesto, tan simple como descifrar la sonrisa durante un diálogo o intentar sentir qué es lo que quiere decir la otra persona cuando te mira a los ojos. En el caso de la danza, tenemos que tener en cuenta muchos más factores que en su conjunto le darán vida a el arte como tal.

Así como para hablar, primero aprendemos a gesticular. Para danzar es necesario re-educar al cuerpo, de esta manera, obtener un lenguaje corporal y construir herramientas; sean estas muchas o pocas nos ayudarán a expresar nuestro discurso y, a través del mismo, interpretar todo lo que nos demande. En este proceso, no solo experimentaremos sensaciones corporales físicas, sino que también las sensaciones físicas nos llevarán a sentir lo cotidiano de una manera diferente, alterando nuestra percepción del entorno y dándole una visión más amplia a nuestra vida. Todo esto hará que nuestra realidad se vuelva más sensible y capaz de entender todo lo que podemos llegar a sentir con nuestro propio movimiento.

El uso del cuerpo de manera natural y orgánica tiene mucho por expresar, solo ejecutar el movimiento como tal tiene la capacidad de expresar diferentes sensaciones, dinámicas, formas, conceptos, etc. No obstante, también podemos partir desde sentimientos y conceptos para originar un determinado movimiento y con este una interpretación. Ambas formas son válidas y útiles cuando buscamos interpretar danza. No existe una única fórmula para poder sentir y causar sentimientos en los demás.

Ejecutar se entiende por realizar movimientos de forma consciente y organizada usando la técnica y corporalidad de manera correcta. La ejecución está implícita en la interpretación, ya que esta última solo aparece cuando construimos un personaje desde nuestras experiencias y/o recursos informativos y la conectamos a nuestros movimientos sin alterar la base y técnica del estilo de danza a desarrollar; así también le añadimos un propósito a nuestra danza para transmitir un mensaje personal, social o indefinido.

Podemos además utilizar dos recursos: la imaginación, toda persona tiene la capacidad de imaginar y cómo artistas tenemos la responsabilidad de entrenarla para llevarla a otro nivel. La respiración también es fundamental porque está muy ligada al movimiento, naturalmente la respiración nos impulsa, nos da fuerza y peso escénico. Ella también modifica la calidad del movimiento y cada emoción tiene una respiración distinta.

Para mí, interpretar es partir desde un concepto y no parar. Es observar dónde estas parado, tomar lo que tienes a tu alrededor y hacerlo tuyo. En mi experiencia como intérprete, he pasado desde bailar en grandes teatros obras que tratan las diferentes crisis del mundo, competir en concursos internacionales contra asombrosos bailarines y hasta en discotecas donde solo disfrutas la vida con un poco de luces y vestuarios coloridos. En cada oportunidad, me he sentido un personaje diferente; creo mi propia realidad y al mismo tiempo mi esencia está presente, y aunque el objetivo cambie, siempre tiene que ser el amor por la danza el cual te guíe y te muestre el camino. Es muy importante ser real en lo absoluto y usar todo lo que llevas dentro para regalárselo al público y créeme, te lo agradecerán. La danza es el reflejo de la vida; todos tenemos un escenario solo necesitas alzar el telón y bailar.

STAY- Coreografía Adriano Álamo