Si te gusta el baile, y estás dándole vueltas a saber si te inscribes en las clases de baile D1, quisiera explicar en algunas líneas cuáles son los aportes que te puede brindar esta escuela de baile, como el pasar por sus aulas, te puede enriquecer como persona y como bailarín

Soy psicóloga y psicoterapeuta, y desde hace muchos años trabajo con niños, adolescentes y sus familias provenientes de diversos niveles socio económicos y de distintas realidades socioculturales de nuestro país. Puedo decir que mi experiencia cubre un mosaico diverso tal y como es el mosaico diverso y pluricultural que existe en el Perú.

Desde esta perspectiva siempre me han interesado aquellas tareas que se comprometen con los niños y jóvenes para llevarlos hacia un desarrollo integral, en lo físico, en lo cognitivo, en lo emocional y en su capacidad de llevar esto a enriquecimiento dentro de su mundo social. Pienso que el objetivo de un buen desarrollo es que al crecer los niños y jóvenes puedan constituirse en personas generadoras de desarrollo y cambio tanto de sí mismos y como en sus propias comunidades, que puedan ser personas con fuerza dueños de una vida creativa y orientados hacia construir un camino que respeta el diálogo, la inclusión y la integración social.

Soy también miembro del Directorio de este gran Proyecto D1-Dance, y durante diversos momentos he tenido el privilegio de acompañar a Vania y su gran equipo en el enriquecedor y muchas veces duro camino de irle dando forma a una escuela de danza que brinde a sus alumnos la excelencia en la formación en el baile y la posibilidad de construir un camino que brinde al alumno unas bases firmes para lograr aquello que planteo como objetivo del desarrollo unas líneas más arriba.

Por esta razón cuando hablamos de los beneficios de esta escuela, podemos encontrar en D1 una formación de alto nivel en la danza unida al acompañamiento necesario para el desarrollo psíquico de sus integrantes. D1 impulsa a sus estudiantes para que puedan ser unos individuos confiables, constructivos, comprometidos y creativos.

Recuerdo la primera vez que los vi en un escenario. La fuerza y creatividad que eran capaces de transmitir y contagiar, y el mensaje medular de poder integrar de un modo franco, sensible y respetuoso el diálogo planteado entre las diferencias.Verlos en acción, uniendo la estética, el lenguaje, la expresión artística,y lo que cada bailarín representaba como cultura y realidad social disímil, hacía poder valorar de un modo concreto y real que ese salto si era posible de lograr en nuestro país. Me pareció un mensaje poderoso para un Perú taladrado por las discordancias y las diferencias. Un mensaje que nos enriquecía como país en lugar de dividirnos y debilitarnos.

Como psicóloga y psicoterapeuta soy consciente de que un cambio así no se logra solo con pasión o un buen guion, no bastan las buenas intenciones o el cambio en el mundo de las ideas.

Lo realmente importante es que con el arte, y concretamente con el baile como disciplina, se produce un cambio interno en estos jóvenes bailares, ya que unido al baile se va desarrollando el crecimiento de su capacidad de lo que en psicología llamamos la capacidad de “hacerse persona” o “humanizarse”. Este es un proceso que se asienta en la experiencia de nuestro cuerpo. Partimos de ahí para luego desarrollar nuestra capacidad elaboración imaginativa y afectiva construyendo nuestros certezas sobre quienes somos y también quienes somos en relación a otros y con otros. Desde ahí, podemos desarrollar un modo de plantearse la vida con creatividad y capacidad de integración tanto personal como social. Para conseguir estos logros en D1 se usa lo que considero una vía regía hacia el desarrollo y crecimiento: el cuerpo.


Quizás acá conviene que explique un poco más desde el lado de la psicología. Los investigadores del desarrollo psiconeurológico como Antonio Damasio[1] o Daniel Siegel[2] nos plantean que pensamos con el cuerpo, nos dicen que desde nuestro cuerpo se genera el concepto del “sí mismo”. Nuestro cerebro funciona traduciendo una información corporal, según como sea percibida esa información-sensación, es llevada a diversas rutas del cerebro, ruta de bloqueo, ruta de miedo, ruta de ansiedad, ruta de acción sin pensamiento, o una ruta de aprehender y abrirse a la experiencia, una ruta de creatividad.

Es así como nuestras primeras sensaciones, modos de conocer el mundo, de saber quien soy yo y quien es el otro, nuestros pensamientos, se asientan profundamente en nuestro sentir corporal. Reconocer esta verdad, nos lleva a reconocer que cualquier cambio que necesitemos conseguir tenemos que lograrlo desde ahí para que sea un cambio permanente y real. Es en nuestro cuerpo donde están nuestras memorias de nuestras relaciones básicas con los otros.

El equipo de D1, es claro y consciente de este importancia, su metodología de enseñanza se va armando de tal modo que junto a las clases del baile se va apoyando al alumno en el camino de una integración de movimientos, imágenes, sensaciones, sentimientos y pensamientos, tanto a nivel individual de cada alumno como del grupo con quien se trabaja. Para el alumno de D1, no se trata de conseguir rutinas físicas vacías. El alumno que ha participado en D1 sale fortalecido y con posibilidad de enriquecer el mundo que lo rodea porque unido al proceso de aprender a bailar ha podido realizar un recorrido que comienza con el auto-conocimiento de su cuerpo, de la historia buena y mala guardada en el, de sus posibilidades. Es un alumno que puede avanzar hacia enfrentar, expresar y hacerse responsables de sus sensaciones y vivencias. Es un alumno que se hace cargo del “quien soy” y es capaz de transformarlo en un proceso expresivo y creativo.

Por último, creo que es importante decir que este recorrido de clase de baile, se hace unido a una comunicación empática con los profesores y compañeros. Este compartir juntos, es también otra de las buenas herramientas que son favorecidas D1 y son parte de metodología de trabajo. Ella prende en cada integrante la esencia del cambio desarrollando nuevas formas de auto percibirse y de saber que puede actuar de un modo creativo dentro de la comunidad a la que pertenece.

Termino con un párrafo ya expresado en otro escrito de sobre D1.

“Solo se puede cambiar aquello que es entendido, que puede ser visto. Recuperando primero el sentido de sí mismos, se fortalece el núcleo de la identidad,aquello que autores como C.Bollas (1987) llaman “destino”.


Mg. Diana Cornejo de Baumann


[1] Antonio Damasio. “El error de Descartes”

[2] Daniel Siegel. “La mente en Desarrollo” “Tormenta cerebral”